Muy pocas veces, en una discusión, por lo que aparentemente se discute es por lo que se discute. Lo que duele, más que lo que se dice, es lo que adivinamos oculto como el resto de un iceberg, de lo cual lo que que se dice no es sino su punta.


"La discusión" (Técnica mixta/lienzo).
Manuel Domínguez Guerra (cc) 1996.

27 de julio de 2008

Mi obra más reciente
"Amor" Manuel Domínguez Guerra (cc) 2008.

19 de julio de 2008

El hijo
que pude haber tenido,
que no tuve,
sería como tú.
Tendría,
como tú,
la mirada sombría
del ciervo que presiente
la amenaza del rifle...
las mejillas dispuestas,
por encima de la fragilidad
que un contraluz dibuja,
a las injustas bofetadas
con que endurece el rostro de los hombres
la vida.
Llevaría, igual que tú,
la invisible corona
del laurel de los sueños...
Como tú,
escondería,
inconfesable,
como un tesoro dentro de su pecho,
la inequívoca luz de la utopía.
Lloraría, como tú,
viendo llorar a los que en vano sufren,
viendo sufrir a los que inútilmente
luchan por la justicia
y no la alcanzan.
Como tú,
sin más arma
que una leve sonrisa
o una imperceptible mirada de desprecio,
sabría atravesar el frío acero
de la dura coraza con que lo razonable
protege casi siempre
sus dudas y sus miedos.
Como tú,
con esa terquedad inexpugnable
que da la inexperiencia,
negaría mis palabras,
se burlaría de mi,
de mis manías...
como te he visto hacerlo de tu padre.
Y me pondría furioso,
como lo he visto a él.
Y como él,
contrariado,
a merced de las olas
del mar de la ternura y de la ira,
le diría, a mi hijo,
algunas cosas
que levantan barreras
y a tu edad son absurdas.
Pero que, como un mágico nutriente,
fortalecen
las oscuras raíces
que alimentan la vida.
Por eso,
y a pesar
de lo que con tus años
no se alcanza a entender,
la inoportuna lluvia
de quien sabe prohibirte,
te ayudará a crecer,
a florecer...
y hará posible un día,
entre tus manos,
la plenitud del fruto
y su alegría.

A Juan (el hijo).

Manuel Domínguez Guerra. 13-14 de Marzo de 2005.

8 de julio de 2008