Es obvio que esta sociedad relega a un pasivo segundo plano a las personas mayores.Y es injusto. Pero en esto también tienen su responsabilidad los propios mayores, que denostan su condición de mayores y se lamentan de tener que atravesar ese tramo del río de sus vidas. Si ellos mismos no aceptan su vejez, cómo van a pedirle a los demás que la acepten. Hace poco me pasaron una entrevista con Woody Allen que me pareció despreciable, porque aparte de decir que la única misión del arte era entretener, hablaba de la vejez como de un proceso de mermas, en el transcurso del cual nada mejoraba. No me extraña que sexualmente sólo le pongan las jovencitas –también ahí hay un rechazo a la madurez y la vejez-.

En último término, no habría que prestar ninguna atención a la edad. Aceptamos con demasiada docilidad los convencionalismos que se nos inculcan acerca de lo que está o no permitido y bien visto a cada edad. Si nos lo creemos, terminamos siendo victimas de esas arbitrariedades. Cada edad tiene sus aspectos positivos y negativos. Esta vida no da nada sin quitar algo. Lo que sí es verdad es que de la comunicación entre diversas generaciones puede aprenderse recíprocamente. Pero, no nos engañemos, las relaciones afectivas del pasado, basadas en una convivencia prácticamente obligada, tienden a desaparecer en una sociedad que posibilita la independencia económica de los miembros de una familia.

En fin, sólo añadir que yo no creo mucho en la división “juventud” – “vejez”. En todo caso conozco a jóvenes viejos y a viejos jóvenes.


M.Domínguez Guerra. "Viejo" Pintura digital. (cc) 2004

19 de junio de 2009

2 Comments:

Óscar Cruz said...

Totalmente de acuerdo contigo Manuel... siendo enfermero he podido comprobar como los ancianos se ven relegados, ya no a un segundo plano, sino a un tercer, como marcados por su archiconocida "edad"...
Cuando veo alguien anciano... a mi solo se me ocurre pensar cuanto habrá vivido, cuanto podría enseñar de su "experiencia de vida" (seguramente nos dejaría con la boca a abierta),sin embargo... pocas veces superamos esa barrera, la de no ver mas que sus aspecto físico y dejamos que afloren los prejuicios que esta nuestra sociedad nos marca.

El Camaldolense said...

Muy de acuerdo con vosotros. Yo sólo tengo la experiencia de mis abuelos y de mis padres, pero lo que es seguro es que paraísos y glorias los hay a todas las edades. No es la edad la que los determina, sino el disfrute de una buena salud entendida de modo integral y total, y no referida sólo a los problemas y limitaciones físicos.