“Si queréis que reviente el muro que retiene las aguas de la presa de mi pena, habladme de un perro abandonado.”  M.D.Guerra.
                                                  


Mi mayor admiración para todos aquellos
que se ocupan de luchar contra el maltrato animal...



                    "Niño con perro". 
                    Grabado a la punta seca iluminado con lapiz de color.
                    Manuel Domínguez Guerra (cc) 2011 




7 de abril de 2011

3 Comments:

Anónimo said...

Es el Grichi, aunque sea blanco, el que asoma esa cabecita, su cabecita.
Es curioso cómo se sigue queriendo a los muertos cuando se piensa en ellos. Curioso lo vivo que siguen en el corazón del que los recuerda.
Se vive aún como una gran pena, por ejemplo en este caso, no volver a sentir nunca el tacto de su pelo cuando se le acariciaba la barriga y no volver a ver aquellos ojos negros que con sólo su punta de brillo se te metían en el alma.
Pero quién sabe si el recuerdo no es tanto como la realidad y si no tenemos que aprender a sentirnos dichosos con "disfrutar" de esa Vida de la memoria tanto como de la real.
El grabado es precioso. Y me vas a perdonar, porque me parece que eres un poco reacio a esto que voy a decir (a lo mejor estoy equivocado, no sé), pero el tema hace mucho en este caso a la hora de que te emocione. Te recuerda a un perro querido, a lo que se sentía cuando se le abrazaba, en fin. Las cualidades pictóricas son indudables, pero lo que te saca la lágrima es más todo esto que digo. Creo yo.

Un abrazo de tu hermano...
CARLOS

Manuel Domínguez Guerra said...

Es curioso lo que dices, porque, cuando hice ese grabado, pensé también que había pintado la esencia de lo que me comunicaba el Grichi, más como perro genérico que como perro individual…, aunque en todo ser están estos dos aspectos, que son difíciles de desligar. Algún día intentaré escribir lo que pienso de los perros, lo muchísimo que pude aprender del Grichi, como perro único e insustituible. Sus lecciones de austeridad, desapego, suficiencia, cariño, necesidad de compañía, ternura e independencia básica, que me dio de manera tan natural, no las olvidaré nunca. Yo me acuerdo muchísimo de él; más de lo que imaginaba cuando pensaba que ocurriría el día que ya no estuviera. Pero no ya con la lástima típica de haberlo perdido, si no más bien con el asombro de que algo con tanta “personalidad” y con un espíritu tan parecido a lo que consideramos “divino” pueda darse contenido en un animal, tan menospreciado, tan minusvalorado `por aquellos que no saben descubrirlo donde se supone –algunos suponen- que no va a estar. Y algo aún más importante: cuando digo, cada vez que digo que el amor tal como muchos lo entienden no existe, se me viene a la cabeza el sentimiento que me asaltaba cada vez que, de madrugada, lo veía en su camastro durmiendo confiado y feliz. ¿Qué otra palabra más que "amor" puede describir mejor esa emoción?

Acabo de leer "El arte del buen vivir" de Schopenhauer, donde afirma: "El perro , el único amigo del hombre, tiene un privilegio sobre todos los demás animales, un rasgo que lo caracteriza, y es ese movimiento de cola tan benévolo, tan expresivo, tan profundamente honrado." Y aún más allá: "Si no hubiera perros, no querría vivir"

Publiqué ese grabado en el blog como una especie de homenaje a una muchacha, Mamen, que conocí hace poco y que ha trabajado y colabora aún en una protectora de animales. Me contó algunos casos… Es estupendo que exista, para contrarrestar tanta crueldad, gente así. Después le regalé el grabado, como recuerdo.

En definitiva, es cierto lo que dices. Hay que aprender a valorar como real lo que vibra en nuestro corazón o, siendo menos romántico, en nuestra cabeza,alimentándose de ausencias. Es esa manera de pensar (sentir) que tanto aparece en tus poemas y que supone uno de sus mayores hallazgos. Esa frontera difusa y desdibujada entre lo real y lo deseado, lo vivido y lo soñado.

Claro que el tema de cualquier obra tiene su importancia. Aunque a veces en la Pintura –no digamos en la Música- el tema es algo muy inconcreto y casi intangible. Lo que digo siempre es que no es lo fundamental. Creo que lo que importa, en el fondo, es la constatación de un mundo rico, profundo, conectado con la bondad y con las raíces de la vida. Y nos importa en la medida en que nutre de alguna manera la esperanza. La confianza en un mundo diferente, refundado, radicalmente mejor.

Un beso.
Manolín.

corazón verde...corazón de letras said...

Si me lo permires me quedo aqui en tu blog. Es un lugar donde puedo aprender muchas cosas, gracias. Un saludo.