Hay una negligencia noble y peligrosa que proporciona una decisión y una visión profunda: la negligencia del alma, segura de sí misma y muy rica, que no se esforzó nunca por encontrar amigos, y que sólo conoce la hospitalidad, que sólo sabe ejercer siempre la hospitalidad; tiene el corazón y la casa abiertos al que quiera entrar, ya se trate de mendigos o lisiados o reyes. Esta es la verdadera afabilidad: el que la posee, posee cien "amigos” pero probablemente ni un amigo.

F. Nietzsche. El ocaso de los ídolos.




18 de septiembre de 2011

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