Hay una negligencia noble y peligrosa que
proporciona una decisión y una visión profunda: la
negligencia del alma, segura de sí misma y muy rica,
que no se esforzó nunca por encontrar amigos, y
que sólo conoce la hospitalidad, que sólo sabe
ejercer siempre la hospitalidad; tiene el corazón y la
casa abiertos al que quiera entrar, ya se trate de
mendigos o lisiados o reyes. Esta es la verdadera
afabilidad: el que la posee, posee cien "amigos” pero
probablemente ni un amigo.
F. Nietzsche. El ocaso de los ídolos.


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