"Cada vez comprendo mejor que, recorrido un largo trayecto, el Arte empieza a desvelar un mundo de matices infinitos, inagotables, aparentemente imperceptibles -en el fondo son prácticamente indescriptibles- para percibir los cuales sólo algunos -y en realidad sus mentes más que sus lenguas- parecen estar preparados. Y una vez ahí uno se da cuenta de que en el Arte hay mucho de vida destilada; una especie de perfume concentrado de vida, que para ser apreciado requiere una sensibilidad pareja.  Aunque muchas obras, generalmente las más fascinantes, aceptan innumerables y paralelas lecturas.
   Y hablando de la Enfermedad, la Muerte... En los hospitales hay un despliegue de decadencia, de senectud, de acabamiento en todos los sentidos, de impotencia..., pero también de pujanza, apego, tesón y afección en sus múltiples manifestaciones. Una mezcla de inicios y finales asombrosa. Lo mismo que fuera, en las calles, sólo que más visible.
   Y lo único que podemos hacer es aceptarlo con mansedumbre. Saborear lo dulce y lo amargo de cada instante. Y el Arte sirve para que ni lo uno ni lo otro nos convierta en lo que no somos en el fondo. Ni nos emborrache la alegría, ni nos acorrale la contrariedad y la tristeza.  El Arte nos conduce a ese remanso de lo que uno es en realidad, más allá de los besos de lo propicio y las bofetadas de lo fatídico.
   Y claro que no hay que esperar nada. La única oración posible sería algo así como: Que lo que ocurra no me desvirtúe, ni envilezca; que pueda sobrellevarlo sin retroceder en el camino de la felicidad."


Manuel Domínguez Guerra  (cc) 21- 10 -2010                              

M.D.Guerra. San Jerónimo. Óleo y betún sobre tabla. 1997

26 de noviembre de 2011

2 Comments:

José Miguel Varela Dominguez said...

Manolo, no te había comentado nada antes porque confieso que no sabía cómo hacerlo. Sigo toda tu obra, tus reflexiones llenas de sensibilidad y tu arte en el que se abarca el todo-en-uno-sólo; y pienso que mi consideración por tí está resumida en el final de un conocido texto de Bertolt Brecht:
"...y hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles."

Manuel Domínguez Guerra said...

Tú no sabes lo que has hecho empezando un blog. Menuda pensión, aunque tiene sus recompensas... que no son pocas. Pero hay veces que uno dice: ¿Y ahora qué pongo? ¿Y ahora que digo? Aunque me recuerda un poco aquello que hacíamos antes de escribir y contestar cartas -de las largas- que terminaba sirviéndonos para aclarar y generar ideas.
Lo de luchador no puedo aceptarlo sin que se me caiga la cara de vergüenza. Lo máximo que puedo admitir es que he apostado casi siempre (siempre que la vida me lo ha permitido) por atajos que la mayoría veían intransitables o como mínimo, inviables. Y hasta el momento, sólo hasta el momento, me han terminado proporcionando felicidad. Un nombre al que le cuadra lo que yo entiendo por "luchador", con letras de hierro: Enric Duran. Eso sí es valentía y resolución de las que siempre he envidiado.
Pero bueno, pensemos que tiene que haber "gente pa to" y que cada uno está llamado a interpretar lo mejor que sepa y pueda, su papel... Y entonces, en el fondo, todos somos, cada uno a su manera, luchadores de este campo de batalla canalla que es la vida.

Un abrazo.
Manolo.